lunes, junio 04, 2007

Día tenso (Cap.3)

Caminando por el estrecho sendero observa a unos metros una refrescante fuente de agua. Es una fuente con una estatua con forma de mujer es su centro, de cuales pechos brotan dos chorros de agua que caen sobre la piedra esculpida con forma de hojas que se postran a los pies de la imagen. En un lateral de la fuente se localiza un grifo del cual se puede beber; un cartel grande en su parte inferior indica que es agua potable. Así que se acerca para beber; está sediento después de la mañana tan ajetreada que está teniendo, de hecho no ha tenido tiempo si quiera de haber desayunado en el bar tal y como tenía pensado al comienzo de la mañana. Se detiene y agacha lentamente, acercando su boca al grifo, pero cuando se dispone a girar el mecanismo de acción, se percata que falta la pieza que lo hace girar. Malhumorado se vuelve a erguir y trata con las manos de girar la llave. Lo intenta durante un buen rato, pero tras unos arañazos y algunas magulladuras en los dedos de las manos, decide desistir y buscar otro sitio donde poder refrescarse un poco la garganta.

Prosigue por el sendero, dejando atrás la maldita fuente estropeada, y llega a un claro del parque. Es una zona llena de césped, cortado y muy verde; está muy bien cuidado y parece que ha sido segado recientemente. Desde donde está situado, una pequeña brisa le hace adivinar que cerca de allí debe haber un puesto de comida. El olor que le llega es de gofres con caramelo y café, justo lo que necesita para un buen desayuno, para coger fuerzas hasta la hora de la comida y resarcirse de aquel día que ha empezado tan sumamente mal. Ahora el día se torna de color, la luz brilla, la brisa es agradable, y lo mejor de todo es que hay comida.

Guiándose por el olfato, cruzando la verde llanura de hierba, consigue llegar al puesto de comida del cual brotan todas aquellas sensaciones olfativas. Es un tenderete parecido a un carro con dos ruedas y un toldo a rayas rojas y blancas donde se resguarda el dueño; un tipo gordo con bigote canoso, con una sonrisa muy amplia. “¡Acérquese amigo!. ¿Qué desea desayunar?, porque lo que quiere es desayunar, ¿no? Apuesto a que sí”. Le miro a la cara sonriendo y contesto cortésmente: “Pues tiene usted razón, caballero. No habría otra cosa en el mundo que deseara ahora mismo que comerme uno de esos estupendos gofres con nata y chocolate caliente, acompañado de un enorme café capuccino. Apuesta usted a caballo ganador entonces”. Se pone a trabajar sacando un gofre caliente de la plancha y comienza a echarle gran cantidad de nata por encima; utiliza uno de esos botes típicos de nata que todos hemos cogido alguna vez de pequeños y hemos puesto a comerla directamente de ahí, llenándonos la boca hasta que llegara a rebosar. Cuando termina de rociar completamente la delicatesen de nata se para y me pregunta: “Dijo que quería chocolate, ¿no? Apuesto a que sí”. Sin dejar de mirar toda aquella nata, asentí con la cabeza sin decir palabra alguna. Él tipo se dispuso a echarme el chocolate caliente por encima de toda aquella montaña de nata. Mientras iba dibujando sobre la nata, esta se iba deshaciendo al contacto con el líquido caliente. Lo cierto es que se le estaba empezando a caer la babilla con tan deliciosa estampa. Tanto hambre tiene que no puede esperar a tener listo el café para empezar a comer. Cuando el dueño del carrito termina de preparar aquel manjar de grasas, azúcares y colesterol, nuestro querido amigo se abalanza sobre él y comienza a devorarlo sin ni si quiera prestar atención al papel que bordeaba el mismo. Al momento también tenía preparado el café y completo el desayuno. El tendero le dijo : “Amigo, coma despacio que le va a sentar mal, ¿no?. Apuesto que sí”.

fin capítulo 3

2 comentarios:

Sweet Caroline dijo...

Vuelvo a tener trabajo! ;-)
No hay modo de imaginarse lo que le va a pasar a ese hombre, aunque ya sabemos que es daltónico y goloso :P

Muacks!

arcadio dijo...

Y aún tenemos la intriga de lo que le pasara a su sombrero...
Jejejeje

¡Venga, no nos dejes tanto tiempo sin noticias de este patoso mal vestido!